Muelles
Los esqueletos de madera que dejaron los antiguos embarcaderos de Última Esperanza siguen siendo algo que me obsesiona. Cada año el agua y el viento desgastan los viejos pilotes; los que quedan dialogan con la luz del fiordo de una manera que no he visto en ninguna otra parte.
Esta serie no es solo sobre la madera. Es sobre lo que pasa alrededor: los pescadores que vuelven al amanecer, los cormoranes posados en los pilotes, los botes que esperan en la bruma. Un mismo lugar visitado muchas veces, en distintas estaciones y horas.
Un cormorán y una gaviotas quietos sobre los restos del viejo muelle, reflejados en el agua baja. Esa mañana había una niebla suave que borró la cordillera del otro lado del fiordo y dejó solo los pilotes y sus dobles. Una de las escenas más calladas que he visto aquí.