Un cormorán y una gaviotas quietos sobre los restos del viejo muelle, reflejados en el agua baja. Esa mañana había una niebla suave que borró la cordillera del otro lado del fiordo y dejó solo los pilotes y sus dobles. Una de las escenas más calladas que he visto aquí.
Un cormorán y una gaviotas quietos sobre los restos del viejo muelle, reflejados en el agua baja. Esa mañana había una niebla suave que borró la cordillera del otro lado del fiordo y dejó solo los pilotes y sus dobles. Una de las escenas más calladas que he visto aquí.