Después de una noche helada, el primer sol toca dos árboles cubiertos de escarcha en medio de un campo nevado. Todo lo demás es azul: el cielo cargado de nubes, la nieve en sombra, el frío que todavía no se va. Solo los dos árboles reciben la luz, y se encienden en un rosa cálido que dura lo que tarda el sol en subir.
Están solos en la llanura, uno al lado del otro, como si se hubieran quedado ahí a propósito.
El contraste entre el frío del campo y el calor de esa luz es todo lo que hay que mirar.
Junio de 2024, Puerto Natales
Después de una noche helada, el primer sol toca dos árboles cubiertos de escarcha en medio de un campo nevado. Todo lo demás es azul: el cielo cargado de nubes, la nieve en sombra, el frío que todavía no se va. Solo los dos árboles reciben la luz, y se encienden en un rosa cálido que dura lo que tarda el sol en subir.
Están solos en la llanura, uno al lado del otro, como si se hubieran quedado ahí a propósito.
El contraste entre el frío del campo y el calor de esa luz es todo lo que hay que mirar.
Junio de 2024, Puerto Natales